LUIS MIGUEL MALO MACAYA-POETA-

                                              LUIS MIGUEL MALO MACAYA                                                                        -UN POEMA COMO EXCUSA PARA HABLAR DEL POETA-

Con Luis me une una amistad que se remonta más de treinta años en el tiempo. Para hablar de él  me he tomado la libertad de elegir uno de mis-sus-poemas favoritos. Lo escribió Luis Miguel Malo Macaya-LMMM-hace más de treinta y cinco años y para mí es la excusa necesaria para referirme a él y a su poesía.

Una vez que el tamiz del tiempo ha hecho su labor depuradora, y también y sobremanera con la poesía, la lectura de este poema no ha hecho sino confirmarme en lo que pensé la primera vez que Luis me lo recitó con ese decir y esa voz honda que posee: Es un poema que conmueve y emociona, al que además le acompaña una belleza formal extraordinaria. Por tanto, en él se funden y confunden esas dos premisas -ética y estética-, que a veces han pretendido enfrentar, y que en mi opinión deben ir juntas, en un armónico equilibrio. Más cuando un poema nace, como es el caso-aunque no se pretenda-, con la intención de trascender, incluso a su autor.

Parpadea su anuncio

la mañana, y un gris

cada vez más cerrado

viene a dar sobre mí.

 

La ventana es un marco

de dolor: y hasta aquí

confinó su reproche

mi ansiedad de salir.

 

Cae Agosto. Y al último

corazón que sentí

se derrumba una fecha

preguntando por tí.

 La amistad que me une a Luis pudiera hacer pensar que yo tuviera una tendencia natural a ser benévolo en el juicio. No es el caso. Estamos ante un gran poeta, que posee además lo más difícil de conseguir -ya que el resto se puede adquirir con oficio y dedicación-; posee un sentido rítmico innato que dota a los versos de una musicalidad difícil de encontrar en muchos poetas, incluso en algunos de los consagrados, que son rehenes de una poesía un tanto encorsetada y con una sonoridad un poco escueta, por decirlo con suavidad.

Cuando fracasa el ritmo en un poema, falla lo más inherente a la poesía; le falta esa cadencia que transporta al lector al mundo poético. Así que no es un disparate decir que si a la métrica manía la acompaña una musicalidad precisa- como si el espacio lector fuera el mismísimo club Minton´s Playhouse, de Nueva York, y de los versos saliera el bebop rápido y cambiante de los mejores jazzistas de los cuarenta-hasta el oído más díscolo lo agradece. Y con LMMM proliferan los lectores agradecidos.

LMMM pertenece a esa vieja escuela de los poetas que no dudan en calzarse las mallas y transformarse en juglares del verso. No olvidemos que tuvo como maestro al más grande de todos ellos-en palabras de Buero Vallejo- a Fernández Cueto, conocido por Pío Muriedas, y que le prologó el libro del que he extraído este poema. Escuchar declamar al viejo actor de La Barraca, al que tantos poetas, desde Lorca a Aleixandre, pasando por Blas de Otero o Celaya, le dedicaron versos y poemas encendidos, era un placer y una delicia. Amén de un privilegio. Y Luis era de esa escuela de poetas rapsodas que crecieron al calor de la voz de Pío Muriedas.

Y con Luis me han dado muchos amaneceres disfrutando de sus cualidades como poeta y como declamador vehemente, cuando era necesario, de versos. De esos tiempos, en lo que éramos tan jóvenes, recuerdo con ardor juvenil unos endecasílabos de LMMM que solían ser recurrentes y que solíamos soltar a última hora de la noche, o a primera del amanecer, a cualquier incauta a la que aún no hubiéramos aburrido.

Ya ves de qué manera te lo digo

cuando decir amor ya es decir nada

o cuando no decirlo da lo mismo.

Si puestos a decir te digo amada

puestos a no decir te lo desdigo.

 Pero volvamos al poema en cuestión, al poema que me ha servido de excusa para hablar del poeta LMMM. Es un poema de contrastes que nos remite, sin que plantee otra posibilidad, a una melancolía desolada. Lo hace desde el inicio, cuando contrapone la primera luz del alba con la íntima oscuridad que invade a la voz poética. Y esa tristeza se cuela, como decía Pío Muriedas de los versos de Luis, en nuestra mente de puntillas. Y se instala en ella para quedarse. El poema prosigue con una dolorosamente hermosa metáfora que conduce al poeta a refugiarse en sí mismo, en su mundo interior, alejándose de lo que existe más allá del marco de esa ventana que bien pudiera ser el cordón umbilical que hasta entonces le había unido al mundo. Se cierra con una voz dolida, con un corazón incapaz de volver a sentir, al menos más allá de esa enigmática sombra a quien se dirige.

Dominando en esta bella composición, de principio a fin, el heptasílabo y rimando los versos pares en asonancia, mantiene ese ritmo cadencioso que caracteriza a la poesía de LMMM. En estos tres cuartetos se encierran no solo unos versos capaces de hacer vibrar las fibras que nos conducen a la emoción poética, sino que en ellos se intuye a un poeta que se refugia en la poesía para que le rescate del desencanto al que le ha llevado, quizás, la decepción y el desengaño.

Como complemento a esta crónica, os dejo un par de fotos en las que aparezco con Luis. En fin, una de ellas no es más que uno de los muchos recuerdos que nos dejaron aquellos años de versos inflamados, madrugadas interminables, ceniceros repletos y copas vacías.

Me despido de este poeta, de este querido amigo con la esperanza de que se anime a publicar un nuevo libro.

Querido Luis, hace más de veinte años que te acompañé en la presentación de Nominación a tientas. Aquella tarde-noche de verano del noventa y tres hizo de maestro de ceremonias el entrañable Pepe Hierro. Fue un día inolvidable. Me gustaría vivir-sin tardanza-otro tan intenso.

Salud y abrazos poéticos y personales, querido Luis Miguel, querido amigo.

Juan Francisco Quevedo

Santander, a 11 de febrero de 2016

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5 respuestas a LUIS MIGUEL MALO MACAYA-POETA-

  1. Víctor dijo:

    La poesía de Luis Malo, quien por así decir fue mi mentor, a mi juicio es una poesía excelentemente posmoderna,
    Por no alargarme, vemos el conflicto de la dualidad del yo, donde se pone de manifiesto el cuestionamiento de la soberanía del yo. El hombre imagina el mundo como un laberinto.Postulamos el lenguaje para salir de él , pero el lenguaje es en sí otro laberinto, ” perras negras” que dirá Cortázar. El lenguaje es limitado, un medio muy precario para explicar la realidad ( y una gran arma en manos del poder establecido). Luis Malo, cuyas palabras funcionan como el mecanismo de un reloj, sabe transcender esa limitación del lenguaje moviéndose entre lo real y lo no real, viniendo a decir que para ser uno hay que ser dos, contemplando desnudo a sí mismo y a su pasado . Como poeta que es.

  2. Isabel Marina dijo:

    Qué belleza de poema, es un enorme poeta Luis Miguel Malo Macaya.

  3. olvido dijo:

    Qué maravillosa sencillez de unos versos redondos, locuaces en sus escuetas palabras.

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