EL HILO MÁS FIRME -NUEVA POESÍA DE CANTABRIA-Juan Francisco Quevedo

EL HILO MÁS FIRME -NUEVA POESÍA DE CANTABRIA-

SEPTENTRIÓN EDICIONES 2016

Selección y estudio de Carlos Alcorta

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EL HILO MÁS FIRME -NUEVA POESÍA DE CANTABRIA-

SEPTENTRIÓN EDICIONES 2016

Selección y estudio de Carlos Alcorta

 

Detrás de la antología El hilo más firme, hay mucho más de lo que en apariencia pudiéramos presumir, desde luego es mucho más que una mera selección de jóvenes poetas que nos muestran sus trabajos. Lo primero que sorprende al lector es la lúcida disertación con la que Carlos Alcorta prologa la obra. En ella analiza y pone de relieve el papel que juegan los medios técnicos actuales como, digamos, pervertidores del gusto general por la buena poesía. El exceso de información y la facilidad para desparramar versos sobre la pantalla de un ordenador, tablet, móvil, etc, contribuyen a esa ceremonia masiva de la confusión. Del otro lado de esos millones de pantallas, esperan unos ávidos consumidores de mensajes rápidos y lecturas cortas que creen descubrir a verdaderos poetas tras lo que, en el mejor de los casos, sólo se encuentran felices frases ingeniosas. Poco o nada que ver con lo que es poesía.

No deja de asombrar el paralelismo que estos nuevos avances establecen con lo que ya preconizara Chaplin en Tiempos modernos: un absoluto caos ante la falta de eficiencia-filtros selectivos en nuestro caso- para hacer funcionar sin contratiempos los nuevos inventos. Sin duda, están aún lejos los días en los que estas nuevas herramientas se conviertan en un verdadero vehículo cultural y de momento actúan un poco como aquellas máquinas enloquecidas. Chaplin se peleaba con sus artefactos en un intento baldío por dominarlos y por ahora, y de momento, este batiburrillo de desinformación que nos llega con profusión inusitada nos deja tan desconcertados como al obrero de aquella película memorable. Esperemos que algún día ganemos esta nueva batalla en la que estamos inmersos y podamos establecer los mecanismos necesarios para hacer de internet un instrumento eficaz en su posible labor de transmitir conocimiento y difundirlo, separando lo sustancial-y más en el caso de la poesía- de las simples ocurrencias, cuando no verdaderos exabruptos pseudopoéticos.

Por otro lado, esta proliferación de poetas mediáticos, multiplicados por la facilidad de acceso a los modernos instrumentos de comunicación, quizás tan sólo sea una forma de mostrarnos la catarsis necesaria para encontrar y descubrir nuevos caminos a una poesía que requiere adaptarse a las nuevas circunstancias. Pudiera ser la senda elegida para remarcar un rupturismo estético y ético con lo anterior, con todo aquello que, muchos años antes un grupo de muchachos que coincidieron en la Residencia de Estudiantes y que fueron punta de vanguardia en su momento, denominaron como obsoleto. Y seguramente sea así como ocurra, y debe ocurrir de cuando en cuando, para poder abordar y renovar tanto la poesía como cualquiera de las manifestaciones artísticas. Con ese alejamiento de lo anterior, de lo establecido como verdad poética, para renegar del pasado reciente, tan obsoleto, se facilita una perspectiva más acorde a los tiempos y la poesía asume ese papel inconformista y regenerador que siempre la ha acompañado. Ésta sería un poco la parte positiva que se puede esconder detrás de esta avalancha mediático-literaria. Ahora bien, ¿cómo separar lo accesorio de lo fundamental?

En un momento en el que las vanguardias ya son parte de la historia y que han quedado relegadas a los estudios sesudos y a la memoria de los lectores de otras generaciones-por ejemplo la nuestra-, quizás esta nuevas maneras de mostrarse ocupen un poco el papel de aquellos istmos que proliferaron durante el siglo XX. No obstante, es de esperar que tras un período de revoltijo y mezcolanza, -lo bueno con lo malo, lo regular con lo pésimo-, se imponga un período de reflexión y se vuelva a enlazar, aunque de otra manera, con la tradición. O no. Pero lo que es seguro, es que sólo permanecerá en la memoria del lector aquello que merezca realmente la pena y el resto se perderá por la alcantarilla del olvido o se recordará como algo intranscendente y anecdótico.

El estudio que precede a esta antología no sólo se presenta como algo interesante sino que se trata de un trabajo imprescindible para entender el nuevo rumbo por el que transita la poesía actual. Carlos Alcorta analiza y critica con justeza esa falta de verdadera poesía entre y ante todo lo que sale a la luz, en esa maraña impenetrable de medios virtuales que nos invade y coloniza en forma de redes sociales-facebook, twitter…-, blogs, páginas webs y demás formas. En cualquiera de esos vehículos podemos ver palabras y más palabras, más o menos interesantes, pero que poco o nada tienen que ver con aquello con lo que se auto-titulan, con la poesía. Estamos asistiendo impertérritos a un fenómeno, de intrusismo pudiéramos denominar, por lo que a cualquier cosa, con cierta distorsión léxica o rareza de expresión-a veces es suficiente una simple procacidad-, se le llama poesía.

El autor del estudio propone a los nuevos poetas una vuelta a la lectura, algo que no está más que en el mismo centro del sentido común y del que tanto y con tanta frecuencia nos alejamos los seres pensantes. Propone ese retorno o primer contacto con la lectura, tanto como un ejercicio placentero, como un objetivo de formación sólido. Después, ya desde el conocimiento, se podrá enlazar o no con la tradición. O incluso abominar de ella. En cualquier caso, la lectura debe de ser la herramienta, cuando no el catalizador, que lleve a escribir buena poesía. Si para que el organismo trabaje adecuadamente es necesario que ejerzan su función, como desencadenantes, una serie de factores enzimáticos que vehiculen y estimulen todas las reacciones que nos hacen la vida fácil, también es necesario que el poeta, para que pueda escribir con cierta soltura y corrección, lleve un bagaje cultural que sólo proporciona la lectura. Son esas lecturas las que actúan como los factores enzimáticos, son las que desencadenan el proceso creativo, las que impulsan las emociones y los sentimientos para que que se plasmen en poesía, en verdadera poesía, sobre el papel. Además, de una manera sutil, Carlos Alcorta no sólo propone la lectura como factor desencadenante para que aflore el joven poeta, en esa conexión directa con el hecho de leer, sino que también propone una vuelta al libro como tal. Al contacto con el papel físico como si fuera otro enzima transmisor de emociones; eso que sabemos con una claridad meridiana, sin necesidad de más explicaciones, los que amamos los libros.

Para nuestra desgracia, las grandes editoriales y las grandes librerías no tradicionales, más atentas al éxito comercial, no se implican en el descubrimiento de nuevos poetas, en hacer esa disección en la red para distinguir lo que permanecerá de aquello más fútil y volátil, en desdeñar todo aquello que suele rozar, cuando no caer de lleno en ella, la ñoñería más cursi. Bien al contrario, se centran en estos productos-no los llamo poesía- con los que malician, y cosechan en muchas ocasiones, éxitos inmediatos. Es por ello por lo que vemos como, a favor de estos nuevos dioses culturetas, los buenos poetas descansan arrinconados en los estantes menos atractivos de estas enormes factorías de ventas de libros. Por tanto, y con más razón, se cercenan sin piedad las expectativas de dar a conocer la obra de los buenos poetas jóvenes. Es entonces cuando pequeñas editoriales, como es el caso, dignifican el panorama poético y asumen el papel de difusores culturales, dando voz a estas nuevas generaciones y rescatándolas de sus propios círculos concéntricos, condenados al autoconsumo. En ese sentido hay que, en palabras de Carlos Alcorta, “…, desplegar las velas para aprovechar una corriente de aire fresco, pero sin perder el rumbo, es lo que pretende esta antología…”. Es evidente la importancia de encontrar un buen editor que sepa lo que quiere y hacia dónde dirigir el timón.

Posteriormente, el autor diserta con acierto y sagacidad sobre la facilidad que existe para escribir y lanzar a través de los nuevos medios tecnológicos lo primero que se te pasa por la cabeza y afirmar-o creer- que es poesía. En este sentido, Carlos Alcorta, reflexiona sobre el papel creador y su complejidad, sobre cómo el poema hay que elaborarlo y trabajarlo, bien sea en la cabeza, como suele pasar en su nacimiento, y más tarde sobre el papel. Cómo tras esta primera fase, viene esa lucha por lo que podríamos denominar el afinamiento del poema, cuando del poema hay que hacer algo que, aunque aparentemente sea personal o trivial, interese al lector. En resumidas cuentas, que aquello que se intenta trasladar, esa expresión de los sentimientos a través del poema, se sepa hacer llegar al lector en forma de poesía, con ese fulgor único, con ese milagro, no exento de misterio, que es la palabra poética.

Carlos Alcorta ha querido llevar al libro, y sacar de ese universo de las redes sociales, a una serie de poetas jóvenes de Cantabria que se merecen un espacio editorial que les rescate de esa exclusividad, que más parece un confinamiento, de la virtualidad actual. Este grupo de poetas pueden estar llamados a no diluirse en las procelosas aguas de la desmemoria. A todos los poetas seleccionados se les lee con interés, constituyendo una muestra representativa de esa poesía en constante evolución que siempre ha caracterizado a Cantabria y que tiene un futuro prometedor en estos autores.

Hace unos días tuve la fortuna de asistir a la presentación del primer libro de una de las poetas que aparecen en esta antología, Silvia Prellezo, y pude constatar la buena salud que goza la poesía de esta novel autora. Sirva como muestra estos versos incluidos en El hilo más firme:

“Me advirtieron que te gustaba desordenar cabezas bien [amuebladas.

Y mientras,

en nuestra intimidad,

te veía tirar mueble a mueble toda mi vida por la ventana”.

Así mismo, hace no mucho asistí a la presentación de otro de los poetas antologados, Jaime Peña, y me sorprendió descubrir un autor con grandes recursos. De esta antología extraigo unos versos rebosantes de ternura y emoción contenida:

“El niño respira cuando está en el barro,

escupe arropado por el aire

y juega bajo el sol, las nubes o la luna,

(no le importa mientras tenga piedras

que lanzar a los cristales)”.

Juno a ellos, Almudena Campuzano, Ángela García Alonso, José Fernández, Alejandro Rebollo y Carlota Fuentevilla nos descubren la poesía que se hace hoy en Cantabria.

“El hilo más firme” es una excelente selección de jóvenes poetas cántabros llevada a cabo por Carlos Alcorta. Viene precedida, como hemos visto, de un profundo estudio donde analiza los tiempos revueltos que sacuden a la poesía actual. Disecciona y profundiza con acierto en un fenómeno global que interesa a todos.

Buena y satisfactoria lectura la que nos trae este hilo más firme.

Juan Francisco Quevedo

Julio 2016

 

 

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2 respuestas a EL HILO MÁS FIRME -NUEVA POESÍA DE CANTABRIA-Juan Francisco Quevedo

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  2. Sólo por el prólogo del que nos hablas creo que ya merece la pena leer este libro. Pero lo merece aún mucho más por lo que significa, impulsar la voz de los que hoy gritan entre un barullo de voces que hace que nadie les escuche.
    He de admitir que me encanta leer textos que me hagan reflexionar sobre algo y este escrito hoy lo ha conseguido, parándome a pensar con detemiento algo que siempre ronda en mi cabeza, la literatura actual en este mundo digital que, como bien matizas, nos satura y nos confunde. Sin embargo, yo me pregunto, ¿acaso tiene el joven autor muchas herramientas más a su alcance para dar a conocer su trabajo? Desgraciadamente, no, porque lo que ha hecho Carlos Alcorta en este libro no abunda. Como bien comentas la poesía apenas vende en la actualidad y pocas son las editoriales que apuestan por ella. Entonces, ¿a dónde debe acudir el joven autor? A algunos no les queda otra que acudir a la red; abrir un blog o un perfil en Facebook donde compartir sus ideas y esperar que alguien le diga si es bueno o malo (aunque hasta eso es subjetivo), pues ni siquera eso saben a ciencia cierta, y muchos se preguntan si valen o no para esto siendo esa una de las respuesta que busca.

    Es cierto que la facilidad de acceso a los modernos instrumentos de comunicación de la que hablas es una realidad y que hoy cualquiera puede escribir, en cualquier parte y casi de cualquier modo y eso, por supuesto, dificulta la criba. También es cierto que muchos se autotitulan poetas o dicen que escriben poesía, pero… es que nadie les ha dicho eso no sea poesía ¿quién los titula entonces si nadie los lee?

    Yo también espero, como tú, que algún día ganemos esta nueva batalla en la que estamos inmersos y podamos establecer los mecanismos necesarios para hacer de internet un instrumento eficaz en su posible labor de transmitir conocimiento y difundirlo, pero mientras ese día llega, al menos este batiburrilo de información alimenta la ilusión de los que escriben, mejor o peor, para que sigan escribiendo por si algún día esta vía le abre las puertas a alguna persona como Carlos Alcorta, porque sin duda alguna debería de haber más iniciativas como esta, ya que debemos darle visibilidad a la buena poesía que nace hoy detrás de una pantalla de ordenador.

    Muchas gracias por este artículo, me ha encantado 🙂

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