Ha muerto Anita Pallenberg-Juan Francisco Quevedo

Ha muerto Anita Pallenberg

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Ha muerto Anita Pallenberg

Ha muerto Anita Pallenberg, la hermosa mujer cuya belleza era una invitación a la contemplación. Incluso platónica, aunque la verdad es que te conducía a una exultación más placentera.

Mientras que en los Estados Unidos aquel año de 1971 el furor de la época flower power se iba instalando en el pasado californiano para empezar a aflorar algo más típicamente neoyorquino, como los circuitos underground, en Londres las cosas y los sentimientos eran aún muy diferentes. Todavía imperaba la estética, la sensibilidad y el pensamiento, digamos, hippy. Así que, mientras que en el país de los dentistas -como Joseph Brodsky denominaba al amigo americano-, los jóvenes del país hacían soflamas, en campus como el de Kent State, contra la guerra de Vietnam y Camboya, mientras que la Guardia Nacional les destripaba, en Inglaterra aún lloraban a Hendrix y Joplin y bailaban al ritmo de los Jefferson Airplane. Y, claro está, el mundo que sucumbió con ellos. Sólo pareció pervivir en ambos lados, para desgracia de todos, el espíritu envenenado de la vieja canción de Hendrix, Are You Experienced? De hecho, se seguían entregando a cualquier experiencia.

Pero en el año 1971 pasaron más cosas, fue el año de arranque de la gira de los Rolling Stones, la que les llevaría de Newcastle a Los Ángeles, de escenario en escenario. ¡Y cómo sonaban!; fue la primera vez que tocaron en directo Brown Sugar. Y en aquel iniciático concierto, y durante toda la gira, no podía faltar Anita Pallenberg; el aire por el que respiraba y suspiraba Keith Richards, mientras iniciaba su lucha sempiterna contra las adicciones. Anita era una mujer cosmopolita, que dominaba varios idiomas, llena de inquietudes y que estaba embebida por la nueva estética y por las nuevas ideas, que practicaba el amor libre y que probaba cualquier sustancia que la pusieran por delante sin preguntar de que se trataba. Esa era la Anita que enamoró a los Stones-menos a Charlie, siempre tan distantemente inglés- allá por 1965, en Munich. Ella era una italiana, engendrada por unos padres alemanes, que daba sus primeros pasos como actriz. Inmediatamente se enrolló con Brian Jones, el único que movió del trono a Jagger. Hasta que le expulsaron del grupo en 1969, para aparecer ahogado poco después en la piscina de su casa. El caso es que Anita, tras dos años con el rubio y violento guitarrista, enamorado más de los Virtuosos de Jajouka que de ella, se decidió por Keith, con el que mantuvo una larga relación de lo más tormentosa. Y con el que tuvo tres hijos. Pero durante la gira, la única compañía que habían tenido era la de su único hijo hasta la fecha, el pequeño Marlon, la de su perro Boogie y la del músico Gram Parsons.

Cuando saltó el grupo al escenario de aquella ciudad del norte de Inglaterra, Anita les siguió, con su acatarrado hijo en brazos, entre bambalinas. Al sonar los primeros acordes de  Jumpin´ Jack Flash, Jagger apareció como lo que es, el mejor performance del rock que haya existido, enfundando su delgadez en un brillante traje de sastrería, fabricado en un llamativo satén rosado, y coronado por una gorra de jockey.

Anita miraba embelesada desde el backstage a su querido Sticky Fingers-dedos pringosos-, el epíteto cariñoso con el que conocían a su novio, y bailaba y bailaba mientras Marlon tosía en su regazo. La histeria de un público entregado y las canciones del grupo se sucedían sin parar. Hasta que el concierto llegó a su fin con Street Fighhting Man.

Luego, todo termina. Como todo en la vida. Ahora, Anita sólo es un recuerdo en la memoria de algunos. Quizás perviva a través de Angie, el título de aquella canción que compusiera Keith y que nunca se supo muy bien a quien estaba dedicada. El caso es que le dio el nombre de la hija que tuvieron en común, Ángela.

Qué la tierra le sea leve a esta mujer que bien pudiera poner en su tumba, como epitafio, los versos de Manuel Machado:

 

“Es tarde… Voy de prisa por la vida. Y mi risa

es alegre, aunque no niego que llevo prisa”

Juan Francisco Quevedo

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2 respuestas a Ha muerto Anita Pallenberg-Juan Francisco Quevedo

  1. Muy buen artículo y muy justa reivindicación de la figura de Anita Pallenberg.

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