PEDRO SOBRADO WOMAN&SOUL -Juan Francisco Quevedo

PEDRO SOBRADO

WOMAN&SOUL

Ya hace la friolera de cincuenta y ocho años desde su primera exposición en la Galería Sur de Santander, celebrada en 1959 cuando apenas contaba con veintitrés años de edad. Mucho ha llovido desde entonces y muchas muestras han caído a sus espaldas, entre las que podemos recordar las de Valencia, Madrid, Chicago o París. Además, cabe poner en relieve que es acreedor en Francia de numerosas distinciones, entre otras la medalla de Arts, Sciences, Lettres.

El artista torrelaveguense, nacido en 1936, y tras un centenar de exposiciones a sus espaldas, regresa a Santander con una magnífica muestra que permanecerá abierta al público hasta el mes de enero, de lunes a viernes, en el Espacio Cultural Fraile y Blanco, junto al Río de la Pila.

“Woman and soul”, mujer y alma es el título de la nueva exposición del pintor Pedro Sobrado en Santander. Un título feliz ya que el artista cántabro refleja en sus cuadros como nadie el alma de la mujer de hoy en día. Y lo hace desde la más pura y absoluta cotidianeidad. Perfila, con lucidez expresiva, desde la comprensión de los tiempos en que vivimos a la mujer actual, dotándola de sensación de actividad y movimiento, otras veces de relax y siempre de un completo desenfado que se refleja hasta en la manera de vestir. Lo consigue colocándola tanto en espacios abiertos, en la calle, en las terrazas, en lugares de tránsito, como en espacios cerrados, salones e interiores, independientemente de que estén en posiciones relajadas, como por ejemplo tumbadas en una hamaca, o en plena actividad, caminando con prisa para llegar a un destino indeterminado.

Estamos ante Sobrados genuinos; el autor ha conseguido que sus cuadros no necesiten ningún calificativo añadido para identificar su obra. El espectador enseguida ve que un Sobrado es un Sobrado. El pintor ha alcanzado aquello a lo que tantos artistas aspiran y nunca consiguen: personalidad y voz propia. Pedro Sobrado no sólo ha creado un estilo sino que ha llegado a darle su propio nombre.

Este artista, como viene siendo habitual en su obra, realiza una inmersión activa en el devenir cotidiano de la sociedad actual, escrutando con su mirada benévola y sabia el período que nos toca vivir. Pintor urbano y de lo urbano plasma en sus lienzos figuras y espacios plenos de un romanticismo relajante, en este caso con la mujer como única protagonista.

Estamos ante un maestro de la complejidad a través de la línea pura. Y lo ha hecho tras haber pasado por diferentes etapas creativas, que van desde el expresionismo a la abstracción. Con el bagaje y las influencias de todas sus experiencias pictóricas ha conseguido definir un estilo propio y absolutamente personal y lo ha hecho a través de la depuración de la línea y de la supresión de lo superfluo, incluido el rostro de sus modelos.

 En sus cuadros intuimos no sólo al artista sino también al hombre, a ese hombre que desprende sabiduría y bondad a través de los lienzos, así como un conocimiento profundo y exhaustivo del tiempo en que vive. Lo demuestra con el tratamiento que da a la mujer actual, a la que capta en cada movimiento con la maestría del observador puntilloso. Sus mujeres parecieran, a pesar de carecer de perfiles gestuales, estar hablándonos. ¿Cómo se consigue esto desde la ausencia de rasgos faciales? Con la sensibilidad y el don de dotar de expresividad a sus personajes. No necesitan poseer un rostro real para poder expresar lo que sienten. A sus mujeres las podemos observar hablando entre ellas, meditativas en una silla frente a una copa o a un refresco, preocupadas y pensativas en un sillón de rayas, atentas a sus teléfonos móviles o transportando una maleta de ruedas. No importa que no conozcamos sus rasgos, el maestro de los pinceles sabe captar esa expresividad más allá de lo estrictamente racional, capta su alma-soul-, como bien reza el lema de la muestra.

Para los que entendemos el arte desde la emoción, Pedro Sobrado nunca defrauda, sus obras destilan verdad y provocan sensaciones que mueven al espectador hacia la serenidad, hacia ese espacio a la que sus trazos nos llevan.

En esta nueva exposición nos encontraremos con imágenes actuales, sacadas del día a día de cualquier ciudad. Con un trazo firme, sobrio y elegante, al que se llega con el talento del genio creativo, Pedro Sobrado logra transmitir al visitante vitalidad y alegría por la vida. Su obra nos llena de felicidad y optimismo.

Detrás de la aparente sobriedad del trazo, de la composición de los planos, donde encuentra esa perspectiva tan personal, está la mano firme y la inspiración de un artista extraordinario, de un pintor consagrado que nos mira desde sus lienzos con la benevolencia de los sabios y con la humildad de los genios.

Continúo esta crónica con los acertados y certeros juicios de Veronique Sobrado: “Pedro Sobrado, consciente de la brevedad del ser, trata de captar, mediante trazos aparentemente sencillos y un meditado equilibrio cromático, la belleza de lo cotidiano, de lo efímero, de aquello que nos parece repetitivo, pero, ciertamente, nunca se parece del todo a sí mismo”.

Por último cierro con estas palabras de Veronique: “La libertad del artista se manifiesta en la singularidad del camino que, hace tiempo, emprendió sin atender a los caprichos de tendencias y modas, de exigencias más o menos perecederas. Fiel a su juicio y a la certeza de su sensibilidad, nos propone, una vez más, explorar a su lado una vertiente de la realidad”.

Juan Francisco Quevedo

df

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