AHORA ES LA NOCHE, CARLOS ALCORTA VALPARAÍSO EDICIONES (2015) -Juan Francisco Quevedo

AHORA ES LA NOCHE, CARLOS ALCORTA

VALPARAÍSO EDICIONES (2015)

AHORA ES LA NOCHE, CARLOS ALCORTA

VALPARAÍSO EDICIONES (2015)

“Ahora es la noche” es el último libro publicado por uno de los grandes poetas que ha dado esta tierra, tan pródiga en ellos. Autor de una trayectoria impecable, con una magnífica obra literaria que le ha valido para erigirse como uno de los autores más reconocidos y con mayor prestigio de la poesía española, nos reconforta con un libro extraordinario en el que los amantes de la buena poesía no podemos sino sentirnos en deuda con ella. Como suelo decir, yo no soy un crítico literario pero sí soy un lector muy crítico que sólo comento aquello que verdaderamente me causa “movimientos en el alma”. Y es el caso; Carlos Alcorta es uno de esos poetas capaces de provocarnos mareas interiores desde un lirismo que trasciende la anécdota y lo cotidiano para universalizarlo y trascender.

Con Carlos Alcorta, sin duda una de las voces más personales y poderosas del panorama poético en castellano, la poesía se torna viva y vivida. Pareciera ser muchas veces el campo de batalla en el que bien el poeta, bien la voz tras la que se parapeta, dirime sus contradicciones y muestra, quizás en el afán por conocernos internamente, esa lucha que mantiene consigo mismo. En el fondo la que todos sostenemos y que, al final, es lo que nos hace avanzar por la vida.

La incertidumbre es el terreno pantanoso en el que transcurre la poética de Alcorta, un lugar indeterminado desde el que expresa sus dudas, su dolor y esa angustia existencial que parece llevarle al desasosiego. Como con el principio de incertidumbre de Werner Heisenberg no existe un lugar para la certeza absoluta; es más, cuanto más intentemos buscarla menos nos aproximaremos a ella; la duda existencial, la duda metódica como filosofía cartesiana es sin duda ese lugar indeterminado de la poesía de Carlos Alcorta, un lugar al que nunca se llega, que jamás se posiciona por esa imposibilidad de probar los sentimientos, las emociones más intimas.

Son muchos los poetas que hacen de la creación un proceso dificultoso, donde se vuelcan desde una disección que bien pareciera de sí mismos, de su propio yo, o de su parte más oculta, de aquella que late permanentemente en el subconsciente, para expresarla como algo ineludible y necesario. Hay una necesidad, imperiosa diría, en acercarse a la soledad inspiradora para verter palabras sobre unas cuartillas en blanco; aunque duela, aunque se sangre por la herida de los versos.

“Ahora es la noche” es un libro que nos llena de imágenes, de metáforas que, partiendo de cierta cotidianeidad, se retuercen en los detalles y en unas descripciones imaginativas e intensas, como su escritura. Estamos ante un poeta que escribe desde el conocimiento de la lectura, desde una perspectiva que le permite jugar con el lenguaje hasta atraparnos emocionalmente en sus poemas. Carlos Alcorta atraviesa “Ahora es la noche” con la luz precisa de la palabra cuidada para elaborar una poesía perdurable, una poesía que se fije en el lector y que le acompañe mucho más allá de una primera lectura.

Hasta qué punto vemos al poeta en su propia verdad, o en el reflejo fingido de ella en sus poemas, es algo que nunca sabremos. Pero más allá de la intención del autor, los versos de Carlos Alcorta consiguen lo más difícil y complicado, llegar con verosimilitud al lector y que éste se identifique en ellos a través de su experiencia.

Pero no todo son sombras en “Ahora es la noche”; en algunos poemas nos lleva hacia la luz, hacia esa reflexión expositiva que ilumina la oscuridad vital en la que a veces vive inmerso el hombre. El libro está dividido en cuatro partes, en las que el poeta en ocasiones se desdobla en otras visiones de sí mismo, en ese mar contradictorio en el que siempre navega. Participa de la escritura, de la poesía, como refugio necesario para escapar de la propia vida. Sabe de lo irreal de la misma; de lo ocasional que puede ser hasta un atisbo de felicidad. Como dijera Fernando Pessoa en “El Libro del Desasosiego”: “Escribir es olvidar. La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida.”

Podría comentar muchos poemas pero he elegido “Punto de partida” porque, en mi lectura, es un poema lleno de esperanza en el que, tras la noche, puede nacer un hombre nuevo. Ve la vida como una constante oportunidad de renovación.

Tiene unos versos bellísimos que, además de esa pulcritud formal, poseen la virtud de ser capaces de estimular las fibras sensitivas adecuadas para que nos conduzcan, a través de los intrincados laberintos neuronales de la mente, directamente a la emoción. Con este poema me ha ocurrido algo que tiene mucho que ver con las conmociones verdaderas, algo que sólo pasa con la buena poesía. Desde que leyera el libro, acudo a este poema concreto regularmente ya que sus versos, el cómo, y su esencia, el qué, han calado en mi cerebro de una manera profunda. Sus palabras acuden inconscientemente a mis labios, igual que la letra de esa canción que no puedes dejar de canturrear entre dientes a lo largo de los años.

Para mí, ese gerundio de inicio, tan envolvente, “Contradiciendo a mis instintos, a la naturaleza”, nos introduce con el ánimo predispuesto en las entrañas del poema.

Con los primeros versos vemos cómo el poeta es consciente de su pasado, un tiempo inútil, que ha padecido incluso con sufrimiento,-el que se adquiere viviendo- un período que desdeña y del que reniega. Sin embargo, lejos de amedrentarle ha llegado a un punto en su vida en que se siente fuerte y rebelde, con ánimo de lucha. Quiere cambiar y para ello se va a valer del bagaje que posee-la experiencia de saber lo que no quiere-; así que toma la decisión de darse otra oportunidad creando un nuevo punto de partida a su existencia, con lo que ello supone de renovación, cuando no de nacimiento. Desde ese instante, el poeta se desprende de todos sus miedos, de sus prejuicios y se adentra en lo salvaje, en esa búsqueda vital por descubrirse porque “sabe que no hay tiempo muerto en la memoria”.

Este nuevo ser está convencido de la determinación que ha tomado y del camino de catarsis interior que ha emprendido y lo lleva incluso a su propio quehacer literario. El poeta, al final del poema, indaga sobre esa nueva escritura donde “se hermanan en un extraño cóctel/imaginación y experiencia”.

De alguna manera este hermoso poema de Carlos Alcorta me hace pensar en aquella película de Bill Murray, “Atrapado en el tiempo”, en la que el protagonista revive sucesivamente el mismo día. Este hombre, cada mañana tenía, por tanto, la oportunidad de aprender de la experiencia del día pasado-siempre el mismo-, para poder renovarse. Y lo que al principio le parece una condena insufrible, acaba sabiendo utilizarlo para dar lugar con los días a una evolución de sí mismo, lo que le permitirá iniciar una nueva vida. El poema de Carlos Alcorta, de igual forma, me invita, nos invita a afrontar cada nuevo día como un reto en el que intentamos renovarnos y ponernos en el “punto de partida”.

“Ahora es la noche” es un libro que no nos deja indiferentes, un libro que nos introduce de lleno en el misterio y en el milagro de la palabra, que no es otro que la poesía. Sin duda, un excelente libro de uno de los grandes poetas de nuestra literatura.

Juan Francisco Quevedo

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