MARCOS TRAMÓN (DE MIS SOLEDADES VENGO)-Juan Francisco Quevedo

MARCOS TRAMÓN (2018). DE MIS SOLEDADES VENGO

EDITORIAL RENACIMIENTO

MARCOS TRAMÓN (2018). DE MIS SOLEDADES VENGO

EDITORIAL RENACIMIENTO

Cuando uno se enfrenta a una gran parte de la poesía reunida de un poeta como Marcos Tramón, un poeta que aún no ha cumplido los cincuenta años, se rinde al inmenso talento de un autor que pareciera con este libro haberlo dicho todo pero que intuimos, sin embargo, que aún le queda mucho por decir. De todas maneras, al terminar la lectura, tenemos la sensación de que aunque no volviera a escribir nunca nada, ni un solo verso más, este libro justifica la vida y la trayectoria de un poeta. Es una obra que deja esa sensación, una obra que bien pudiera parecer de término.

La cita de Lope de Vega que abre este libro de libros no es casual, parece responder a esa tendencia introspectiva y meditativa de la voz poética, de ese trasunto en el que se convierte Marcos Tramón cuando escribe.

“Los días que te explican” (2001) se abre con un poema desde el que se añora un mundo que el poeta entiende como ideal y, por tanto, irreal. Lo aborda desde esa certeza filosófica en la que contempla la vida como si fuera un valle de lágrimas, con la visión apenada de una angustia existencialista, muy próxima al pesimismo de Schopenhauer, aunque con un punto de esperanza conformista: “Vivir, al fin y al cabo; vivir y que no duela”.

Los poemas se suceden y se funden y confunden entre el paisaje urbano de una ciudad que le sirve de escenario para ligar y conformar los trazos de su mundo poético. Y en él, en el centro del mismo, la mirada lírica hacia la mujer y hacia el amor. A veces como algo fuera de su alcance: “Tú, un granito de oro cotizando/al alza en el mercado fragmentario/del día a día de mi vida, / un bien al por mayor.”

Y en otras ocasiones con deseo y contención a la vez: “El dolor y la pena de jamás poder ser/una mujer que coge/a otras entre sus brazos, /y levantarnos las faldas lentamente, /el suave roce primero de los labios…”.

Esa mirada desde la geografía urbana más cotidiana, un autobús de línea, puede ser la excusa perfecta para que, desde una soledad con intenciones voyeristas, se recree en esa actitud contemplativa, un tanto desolada y expectante ante lo que la vida le ofrece casi como una ofrenda plena de pasión y deseo: “Los libros apretados contra el pecho, /con cara distraída, piernas largas/que contundentes caen al suelo, entrecruzadas: /una figura total, muy hermosa, que te arrastra.”

Después, el extenso poema avanza con la mirada vuelta hacia el otro lado del cristal, una perspectiva que progresa por la ciudad como un taladro que perfora la pared, disgregando las partículas de vida. Casi parece como el viaje de la existencia hacia el final: “Dejas pasar paradas, como quien se deja vivir”.

Este magnífico poema, “Geografía urbana”, donde aflora la ironía, un rastro de ternura y un pesimismo que sacude como una neblina los versos, acaba, como ya hiciera Jaime Gil de Biedma en “Pandémica y Celeste”, con el primer verso con el que Baudelaire abre Las flores del mal”, apelando a  ese hipócrita lector.

La soledad, no sé si buscada, como excusa de observador avezado, traspasa todo el libro ante la mirada siempre expectante de la voz poética. Una soledad desde la que descubre la vida a cada paso: “Atravieso un alboroto de risas/que son más chicas divirtiéndose/a la salida nocturna del instituto: /rezuman miel de vida a carcajadas.”

Esta parte se cierra con dos versos que resumen con intensidad lírica las intenciones que se encierran en ella: “Vamos de charco en charco/pisando oscuros días sucesivos”.

“Desgana” es un libro publicado en 2011, por lo tanto diez años los separan, diez años de trabajo silencioso que dan lugar a estos versos que se inician con un soneto de endecasílabos sin rima que es todo un tributo a los gustos del autor, un legado que acumula en su memoria y que ofrece para explorar las múltiples posibilidades de la literatura y del lenguaje como vehículo de conocimiento, como transmisor de esa verdad última que nos arrastra hacia el poder revelador de la palabra. Después, la voz poética nos sorprende con esas “Islas de luz” que bien pudieran hablar de lo fugaz, de lo efímero de los momentos vividos, ante las sombras que la luz cierne sobre el tiempo presente: “Hace esfuerzos por retener tanta belleza/contra la luz, intacta; /hace esfuerzos por retenerlo todo, /como si no estuviese todo perdido de antemano.”

Desde una intimidad reconcentrada en la exploración de su yo más oculto, el poeta nos asalta con su mundo personal, hecho a base de pequeñas confidencias, aparentemente casuales, para hacernos llegar “Las flores de la piedra”, el eco de su parte menos consciente; aquella que late casi a espaldas de uno mismo y que sólo aflora en la soledad, en la soledad dormida de los pensamientos solitarios que brotan casi por casualidad: “Me dicen que hay un día en el que ves/por última vez a alguien, pero que no sabemos/a quién ni cuál es ese día.”

En “Razón de ser”, el poeta rinde un homenaje lírico a quien le ha orientado en la dirección precisa-“La lucidez, la exacta precisión”-, donde se ve el homenaje al maestro, a J.L.G.M., a quien dedica el poema, y también se explicita aquello que le ha servido de guía en el camino de la poesía: “De alguna forma deberíamos/poder pagar la deuda contraída, /pues, más allá de cada trato individual, /hay un afecto, /un elevado afecto, a las palabras/bien dichas, perdurables, /una historia de amor con la literatura”.

Los recuerdos que hieren como puñales y la muerte sobrevuelan algunos de los poemas de “Desgana”; la memoria fija con inexactitud difuminada la mirada dolida: “Qué decir del macabro/significado de todo esto: /no sabes, solo sabes/que, al igual que esta noche, /en ocasiones su recuerdo vuelve/para hacerte más daño”.

Avanzamos hacia “Stricto sensu” (2015), el último libro publicado por Marcos Tramón, con el sabor de la buena poesía, en sentido estricto, destilando por la alquitara lírica del pensamiento, por los recovecos que estimulan los caminos cerebrales que te llevan directamente a la emoción, no a la que se desencadena con la facilidad de lo superficial, sino a aquella que surge del conocimiento, de las profundidades de una sensibilidad exquisita. Los poemas de este libro parecen formar parte de un desajuste preconcebido, de una manera de hacer poesía desde una forma de existencialismo un tanto distante, desde el que se mira el mundo desde una posición donde parece que la añoranza y la soledad, teñidas por cierto desencanto, juegan un papel fundamental: “Recuerdos como huesos sueltos, /en un yermo collado, una tierra baldía: /la del pasado de una vida como cualquier otra vida.”

Una actitud y un sentimiento un tanto desolado, junto a una tristeza cierta y disimulada por la ironía, se reflejan en los versos en los que el paso del tiempo pesa como una losa sobre el hoy, sobre las aguas de un tiempo, en ese permanente fluir que procede de Heráclito, hacia la muerte, en ese nunca seremos el mismo un segundo después del que fuimos: “No nos vemos dos veces/ en el mismo río; /ni siquiera-años más tarde-en su sombra, /nuestras sombras.”

Dejamos este inmenso “Stricto sensu” con unos versos que nos llenan de melancolía feliz, que nos aproximan a la cotidianeidad conversacional de lo cercano, con unos versos que son capaces de parar el tiempo, una imposibilidad física que se hace real en el recuerdo, dando la razón a Kant: “Llega el dolor, y el tiempo se para: /aquel abrazo en el tren, /aquel sabor a amistad y lejanía. /Y el dolor que da tregua: /y el tiempo y el dolor y la tristeza/y el tren, la lejanía/y el dejarse llevar por estas calles.”

“Estación de frontera” es el regalo que nos ofrece Marcos Tramón, un libro inédito que cierra este libro de libros. En él podemos disfrutar de unos versos que nos traspasan con su belleza, con su lirismo descarnado: “Todo está en su sitio. /Es hermoso el paisaje: /como dos emociones sin conciencia.”

Se abre con un poema luminoso, que pareciera contradecir lo dicho anteriormente: “Lo que la luz promete/será morir mañana. Hoy es un día pleno/de sol.”. Es en sí mismo un canto lleno de esperanza que surge tras la desilusión. Todo aquello que antaño fuera importante y grandilocuente se diluye en las sucesivas dosis de escepticismo que la vida se encarga de administrarnos para ya, en la madurez, centrarnos, con el encanto de la simplicidad más desnuda, en lo nimio y afectivo. Sólo las adorables pequeñas cosas son capaces de conmovernos. La vida se convierte en una verdadera celebración: “La gente que camina por la calle/al paso del secreto-la dicha o la desgracia-. /Los amigos, como un agua de siempre, /y como sed de siempre, las mujeres. /Los niños por el parque, /igual que inquietas ruedas. /A la ida, a la vuelta, /la gente que se apiña/en bares y autobuses.”

“De mis soledades vengo” concluye con unas perspicaces, jugosas y certeras opiniones sobre poesía: “No me gustaría acabar escribiendo libros innecesarios”. Opinión que no hace sino redundar en lo que ya dijera Cervantes: “que hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como buñuelos”.

Desde luego, la poesía reunida de Marcos Tramón es un libro necesario e imprescindible, un libro que te reafirma en el gusto por lo primoroso, tanto en la estética como en la ética, en la forma como en el fondo, por la poesía de un autor mayor, en todas sus acepciones. En Marcos Tramón no sólo descubrimos al poeta sino que nos adentramos con él en el territorio inherente a la buena poesía, aquella que siendo testigo del tiempo que vive, enlaza con la de siempre, con la que permanece inalterable. Como dijera al inicio de esta crónica, este libro justifica la vida y la trayectoria de un poeta. Sin duda estamos ante uno de los grandes libros de poesía de los últimos tiempos. Una verdadera delicia para los lectores.

Juan Francisco Quevedo

IMG_20180709_125006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en POESÍA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s