Pedro Sobrado-Exposición antológica-Juan Francisco Quevedo

PEDRO SOBRADO

BIBLIOTECA CENTRAL DE CANTABRIA

thumbnail_IMG_20200130_102840

PEDRO SOBRADO

BIBLIOTECA CENTRAL DE CANTABRIA

 

No es fácil concentrar y condensar sesenta años de un interesante e importante recorrido artístico en una exposición antológica donde se quiere rendir homenaje a uno de los pintores más representativos de Cantabria, Pedro Sobrado.

Con esta premisa, de sentido respeto y consideración hacia un artista de trayectoria humana y pictórica intachables, la Consejería de Cultura abre su programación expositiva de 2020 con un itinerario a través de las creaciones de Pedro Sobrado, que irá acompañado de una publicación conmemorativa. El espacio central de Los Arenales (Biblioteca Central de Cantabria), acogerá hasta final de febrero esta muestra que se augura como una de las más importantes del popular pintor realizadas hasta la fecha.

Han llovido muchos avatares y muchas experiencias sobre la espalda de un artista que siempre ha sabido adaptarse al tiempo y al momento que le tocó vivir, siendo esta condición uno de sus mayores aciertos a la hora de navegar y plasmar en las telas los diferentes estilos que ha ejercido a lo largo de su carrera, siempre captando en todos ellos el sentir y la sensibilidad de su tiempo, de cada lapso de tiempo por el que ha transitado. Esto ha hecho de él un pintor que ha sabido renovarse día a día, un artista que, de hecho, continúa renovándose en cada nueva pincelada.

Ya hace sesenta años desde que tuviera lugar su primera exposición en la mítica Galería Sur de Santander, celebrada en 1959 cuando apenas contaba con veintitrés años de edad. Mucho ha sucedido desde entonces y muchas muestras se contabilizan en su haber, entre ellas podemos recordar las que tuvieron lugar en ciudades tan dispares como Valencia, Madrid, Chicago o París. Además, cabe poner en relieve que Pedro Sobrado es acreedor en Francia de numerosas distinciones, entre otras la medalla de Arts, Sciences, Lettres.

El artista torrelaveguense, nacido en 1936, y tras más de un centenar de exposiciones a sus espaldas, regresa a Santander, a las salas de la Biblioteca Central de Cantabria, con una magnífica muestra, concebida como una exposición homenaje, que permanecerá abierta al público hasta finales de febrero. En ella se hará un recorrido por las múltiples y diferentes etapas que han acompañado la trayectoria pictórica del autor.

Este artista, como viene siendo habitual en su obra, realiza una inmersión activa en el devenir cotidiano de la sociedad actual, de aquella que se corresponde con el tiempo vivido, escrutando con su mirada benévola y sabia el período temporal en el que se desenvuelven aquéllos que son objeto de su curiosidad.

Este pintor urbano y de lo urbano plasma en sus lienzos figuras y espacios plenos de un romanticismo relajante que siempre nos remiten a lo mejor del ser humano. Transportan al espectador a esos cuadros repletos de color-aunque parezca contradictorio- de los paisajes menos urbanos y más marinos de Edward Hopper. Paz, relajación y emoción siempre están unidas indeleblemente a las sensaciones que logra transmitir a quien se detiene a contemplar su obra.

Estamos ante un maestro de la complejidad a través de la línea pura. No es fácil llegar a este estilo; sólo se consigue tras ejercer una labor depurativa en el tiempo, un trabajo en el que se va eliminando todo lo superfluo para quedarnos tan sólo con lo más definitorio. Pedro Sobrado lo ha logrado tras haber pasado por diferentes etapas creativas, que van desde el expresionismo a la abstracción, pasando por el impresionismo de sus primeras creaciones. Con el bagaje y las influencias de todas sus experiencias pictóricas ha conseguido definir un estilo propio y absolutamente personal y lo ha hecho a través de la depuración de la línea y de la supresión de lo accesorio, incluido el rostro de sus modelos. Nada tan complejo como esa búsqueda de la sencillez, nada tan complejo como saber captar en unos trazos la complejidad de lo que nos rodea. En eso, Pedro Sobrado es un auténtico maestro.

 Al pararnos y recrearnos en sus cuadros intuimos no sólo al artista, al que logra tomar el pulso a la sociedad con sus pinceladas, sino también y sobre todo al hombre, al que descubrimos desde una sensibilidad privilegiada, a ese hombre que desprende sabiduría y bondad a través de los lienzos, a ese hombre que muestra y comparte un conocimiento profundo y exhaustivo del tiempo en que vive

El artista cántabro, nacido en Tanos, también refleja en sus cuadros como nadie el alma de la mujer de hoy en día; se esfuerza en hacernos llegar el palpitar de la modernidad a través de ella, a través de la sugerente mirada que el pintor cierne sobre ella. Y lo hace desde la más pura y absoluta cotidianeidad, captándola en su día a día, en su devenir diario, con los instrumentos y las sensaciones que la ocupan y preocupan.

Perfila, con lucidez expresiva, desde la comprensión de los tiempos en que vivimos a la mujer actual, dotándola de una sensación de actividad y movimiento, otras veces de relax y siempre de un completo desenfado que se refleja hasta en la manera de vestir. Lo consigue colocándola tanto en espacios abiertos, en la calle, en las terrazas, en los aeropuertos, en lugares de tránsito, como en espacios cerrados, salones e interiores. Lo logra independientemente de que estén en posiciones relajadas, como por ejemplo tumbadas en una hamaca, disfrutando de un aperitivo, o en plena actividad, en una bicicleta o caminando con prisa para llegar a un destino indeterminado.

Su capacidad de observación y su habilidad para transmitir al espectador las sensaciones y emociones que capta hacen de él un pintor que consigue conectar sin intermediaciones intelectuales con aquél que se para ante uno de sus cuadros: conecta con él de manera directa a través de la expresividad que dota a sus personajes.

Esta capacidad para romper esas barreras las demuestra con el tratamiento que da a la mujer actual, a la que percibe en cada movimiento con la maestría del observador puntilloso. Sus mujeres parecieran, a pesar de carecer de perfiles gestuales, esa es su gran paradoja, estar hablándonos.

¿Cómo se consigue esto desde la ausencia de rasgos faciales? Con la sensibilidad y el don de dotar de expresividad a sus personajes. No necesitan poseer un rostro real para poder expresar lo que sienten. A sus mujeres las podemos observar hablando entre ellas, meditativas en una silla frente a una copa o a un refresco, preocupadas y pensativas en un sillón de rayas, atentas a sus teléfonos móviles o transportando una maleta de ruedas. No importa que no conozcamos sus rasgos, el maestro de los pinceles sabe plasmar esa expresividad más allá de lo estrictamente racional, capta su alma, capta su esencia.

Para los que entendemos el arte desde la emoción, Pedro Sobrado nunca defrauda; sus obras destilan verdad y provocan sensaciones que mueven al espectador hacia la serenidad, hacia ese espacio de sosiego al que sus trazos nos llevan. Hacia un lugar pleno de optimismo.

En esta nueva exposición antológica nos encontraremos con imágenes de antes y de ahora, pero todas actuales, sacadas del día a día de cualquier ciudad, de cualquier lugar que se corresponde con el momento que le tocó vivir, con ese lema que Pedro Sobrado ha hecho suyo: “Vivir el momento”.

Con un trazo firme, sobrio y elegante, al que se llega con el talento del genio creativo, Pedro Sobrado logra transmitir al visitante más despistado y casual vitalidad y alegría por la vida. Su obra nos llena de felicidad y optimismo.

Detrás de la aparente sobriedad del trazo, de la composición de los planos, donde encuentra esa perspectiva tan personal, está la mano firme y la inspiración de un artista extraordinario, de un pintor consagrado que nos mira desde sus lienzos con la benevolencia de los sabios y con la humildad de los genios.

Cuando estamos ante una de sus pinturas, sabemos que estamos ante Sobrados genuinos; el autor ha conseguido que sus cuadros no necesiten ningún calificativo añadido para identificar su obra. El espectador enseguida ve que un Sobrado es un Sobrado.

El pintor ha alcanzado aquello a lo que tantos artistas aspiran y rara vez consiguen: personalidad y voz propia. Pedro Sobrado no sólo ha creado un estilo sino que ha llegado a darle su propio nombre.

No nos perdamos los Sobrados que nos esperan en la Biblioteca Central de Cantabria. Haremos un recorrido por los estilos que le llevaron a la abstracción parisina, a la movida madrileña y a la calma y quietud de Cantabria. Todos ellos nos dan la medida exacta de la trayectoria de uno de los grandes pintores de nuestra tierra y de nuestro tiempo: Pedro Sobrado.

Juan Francisco Quevedo

2

 

 

Esta entrada fue publicada en CRÍTICA, CRÓNICAS. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s