XOÁN CHILLÓN-BÁLSAMO DE DESPEDIDA(2020)-Juan Francisco Quevedo

XOÁN CHILLÓN BÁLSAMO DE DESPEDIDA (2020)

Pocas veces nos logra sorprender tanto un libro de poesía que te llega de manera inesperada. Y más cuando el autor es un buen amigo. Escrito en su idioma materno, el poeta Xoán Chillón nos conduce con la maestría de un moldeador del lenguaje, a través de una exquisita sensibilidad, por los matices de un idioma tan literario y tan bello como el gallego, sobre el que se sustenta una excelsa tradición lírica.

XOÁN CHILLÓN

BÁLSAMO DE DESPEDIDA (2020)

Abro el libro del poeta Xoán Chillón, el que me envía nuestro querido y común amigo Paco Bujalance, con un temblor inexplicable. Leo la dedicatoria a la fue su compañera de vida, a Rosa, y leo los primeros versos de Lorca y Rosalía aún aturdido por la impresión del que, desde la lejanía, se siente tan cerca del autor, de su dolor, de la pátina de amor y ternura que sabe va a encontrar entre las páginas de este “Bálsamo de despedida”. En seguida recuerdo un verso de Joan Margarit que aparece en su libro “Cálculo de estructuras”: Necesito el dolor contra el olvido.

Ya han pasado36 años desde ese 1984 en el que un bisoño poeta quedara finalista de la V edición del premio Cidade de Ourense, de esa Auria, de esa patria refugio de su juventud y que acompaña al título del libro con un sentido homenaje: Auria, amor de primavera. Se abre el libro con un poema magnífico de recuerdo y añoranza hacia esa ciudad, hacia las amistades de entonces, “siempre eternas”. Y lo hace desde el amor que siente hacia su compañera de vida, pensando en ella, así como desde la creación literaria, esa vieja y constante acompañante: “Desexaba vivir o mundo máxico de ilusións agardadas/secularmente na historia personal e colectiva, /soñar una florida primavera permanente en rechouchío/de contento infantil neste xardín de esperanza…”.

Para un cántabro como yo, que ama tanto a Galicia, siempre es un placer leer en gallego; no me supone más dificultad añadida que la de tener que buscar alguna palabra escondida. A estas alturas ya han sido unas cuantas las lecturas en ese idioma tan bello; no en vano uno nunca olvida sus años en esa tierra tan maravillosa.

En el caso de Xoán no coincide su lengua cultural, el castellano, y su lengua materna, el gallego; eso no sé si le pudo originar cierta conflictividad a la hora de enfrentarse a esa realidad que le tocó sufrir en sus años de escuela, aunque es de imaginar que sí. En nuestro caso, el de los castellanoparlantes, al coincidir ambas, no se nos ha planteado nunca este conflicto. Tras esta reflexión, solo cabe añadir que hay que tener muy en cuenta que el idioma, como el lugar al que se pertenece, como la familia y la madre que se tiene, no se elige. Nos elige. Y se le ama como se ama lo primigenio, lo que nos remite al origen, a aquello que nos mantiene unidos al mundo desde lo primario: la tierra, la lengua y los seres más queridos. Por tanto, es lógico que se escriba, que Xoán Chillón lo haga, en aquellas lenguas que nos remiten a lo que más nos llega sentimental y profundamente. Sin embargo, este amor del poeta por el gallego no le impide manifestar su amor por el castellano, algo que demuestra en algunos de los poemas desde el que evoca sin reservas ni prejuicios la figura de Lorca junto a la de Rosalía de Castro o la de Borges o Cernuda junto a la de su admirado, nuestro querido, Pessoa.

Concluye la primera parte del libro con esa indagación poética a través de lo que se ha dado en llamar metapoesía: “Que é ser poeta, que ninguén pode calar, /mais que un axóuxere de silencios da natureza, /un intérprete obrigado das cousas que non teñen voz, /tímido e anónimo trobeiro dos soños segredos/da vida en ácido labor dunha treboada constante”.

“Bálsamo de despedida” contiene varios cuadros de nuestro querido Camilo Camaño Xestido, uno de los grandes artistas gallegos de nuestro tiempo y un gran amigo; una amistad que se remonta a mediados de los ochenta. La visita al excelente museo que nos ofrece en Coiro -Cangas-, en A Casa da Mangallona, es casi obligada para los amantes del arte. De la mano de una maternidad de Camilo penetramos en el reloj, en la clepsidra de la vida. El poeta nos lleva por ese camino incierto que no tiene otra salida que aquella que conocemos desde que nacemos: “Sucedíase así una calenda máis tallada en negro/sangue de tinta chinesa no calendario da vida/ era a inevitable necrolóxica do día/ do murmurio y dos aturuxos agromaba o froito do silencio/e do forte temporal en marusía, o mar máis sosegado”.

La poesía de Xoán Chillón se sustenta sobre un armazón literario firme desde el que brotan los versos con hermosura, precisión y comedimiento dando lugar a una poesía pensada y calibrada en su forma, sin que nada quede al azar, pero a su vez concebida desde lo más íntimo, desde ese lugar del cerebro en el cual se genera la emoción, una emoción que, desde el lirismo que la sostiene, destila autenticidad, verdad y belleza: “O presente non o damos collido,/ sempre é onte, antonte, antergo,/ somos seres impotentes de non lograr/percibir a imposibilidade do instante mesmo”.

 Con estas premisas Xoán Chillón logra que su poesía no sólo tenga sentido sino que se dote e impregne de una gran carga moral ya que nos ayuda no sólo a escrutar e indagar en el mundo que nos rodea, sino que, en sí misma, es una invitación generosa y vital para que reflexionemos sobre nosotros mismos desde la difícil complejidad que se obtiene desde la sencillez de la claridad. En ese sentido recordamos la reflexión de Erza Pound: “Los buenos escritores son aquellos que conservan la eficiencia del lenguaje. Es decir, aquellos que lo mantienen preciso, que lo mantienen claro”.

De alguna manera, Xoán Chillón nos regala este libro contradiciendo muchas de las teorías existentes sobre eso de distanciarse en el tiempo de los acontecimientos; sin embargo una experiencia vital tan traumática y dolorosa como la pérdida de Rosa, ha llevado al poeta a escribir sobre ello sin tener en cuenta ninguna de las reglas clásicas, unas reglas que están, como todas, para romperse cuando sea preciso. Y Xoán lo hace de manera natural y, además, tenemos la sensación de que esa decisión ha sido acertada, acertada tanto para él como para la buena poesía. Muchas son las referencias poéticas a Rosa, de manera tanto directa como indirecta, a su “razón de vivir”, como el título del libro de Salinas, a esa primavera que no es más que una traslación de lo que el poeta siente, de su amor por Rosa: “Mírame a os ollos, Rosa,/ como ti só sabes facelo,/ e vaime rescatando, una a una,/ todas as imaxes perdidas desta primavera/que me despide”.

Y la tierra, la tierra siempre presente, ligada al tiempo, concebida como un pequeño espacio que nos remite al polvo y a la luz de la infancia, la de su Orense natal, la de Coiro y Cangas, la de su Galicia del alma. Siempre estará “bajo el cielo” de Galicia, como en la bella canción de Hubert Giraud lo estaba bajo el de París: “Galiza, murmurio de auga e pedra,/ anónima historia de brétema e silencios,/agarimoso alalá de esperanzas frustradas,/ estar aquí contigo,/ ser un inquilino máis de este sacrificado pobo/que paga un custoso alugueiro na propia casa,/ po xeneroso, resulta de cinzas conservadas/secularmente neste verde xardín ensombrecido,/ vivir baixo a mesma estrela…”

Con una cita de Cernuda, el poeta emerge desde el recuerdo de lo que fuera su adolescencia y, desde él, siempre supo, como un pálpito involuntario, que siempre llegaría lo que siempre esperaba: “Eras a lúa escintilante de branco amor no exilio, / estábamos todos agardándote. Eduardo,/ o neno e o catedral da túa querida Auria…”.

Parafraseando a Cernuda el poeta avanza en ese intento vano de la memoria por convertir el deseo en realidad y así poder regresar al tiempo de la felicidad:”Quixera estar contento agora/para gravar esta fermosa instantánea fotográfica,/ espertar suave en doce serán resplandecente/con animada troulade gaitas e pandeiros”.

El libro se cierra con un postrero poema, una aclaración humilde, en donde se encierra toda una declaración de “amor constante más allá de la muerte”, por Rosa, por su tierra y por la poesía. Y lo hace con una sencillez tan apabullante que tan solo está al alcance de los buenos poetas: “onde di primavera debería dicir Auria/onde digo amor debería dicir Rosa/onde di poesía debería dicir Pessoa/ o que era desexo debería ser realidade”.

Un poeta con verdad, Xoán Chillón, un libro necesario, “Bálsamo de despedida” y una poesía que siempre se salvará del olvido. Una delicia para esa “inmensa minoría” de lectores que nos vemos atrapados por esa poesía atemporal que surca el tiempo sin que se cuestione.

Juan Francisco Quevedo

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2 respuestas a XOÁN CHILLÓN-BÁLSAMO DE DESPEDIDA(2020)-Juan Francisco Quevedo

  1. Anónimo dijo:

    Muchas gracias por este inmerecido comentario. La amistad se superpone a la realidad. Salud y Poesía. Sentir y soñar. Unha fonda aperta dende Cangas. Moitísima saúde para ti e toda a familia. Hasta vernos. Gracias.

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