MEMORIA DE UN TIEMPO XII-Juan Francisco Quevedo

Grupo de estudiantes, en una de las multitudinarias manifestaciones de mayo del 68

XII

MAYO DEL 68

No obstante, y a pesar de todo, de todo el gran negocio en que se acabó convirtiendo toda aquella música y todas aquellas ideas de ruptura, frescas e innovadoras, el influjo de aquellos que nos precedieron llegará hasta nuestros días a través del mensaje que transmitieron, un amor por la paz y la naturaleza inconmensurable, una actitud ante la libertad de la mujer nunca antes conocida y un cambio en las relaciones sociales donde el diálogo y la tolerancia se imponen sobre el viejo ordeno y mando que había imperado desde el principio de los siglos.

Por otro lado, se produjo un cambio extraordinario en la manera de relacionarse el poder y los gobiernos con sus ciudadanos, volviéndose más transparentes y dando una gran importancia a las libertades individuales. Por no hablar de cómo cambiaron las relaciones personales en todos los ámbitos. Las relaciones paterno-filiales se hicieron más cercanas, abandonando aquel autoritarismo a ultranza que nos llegaba a través de la escuela, la universidad y cualquier esfera de poder, por muy cotidiana que fuera. Se produjo una gran paradoja: aunque nada cambió de inmediato, después de aquellos años nada volvió a ser igual.

Por tanto, aquel influjo de aquellos primeros idealistas ha calado en las sociedades futuras hasta tal punto que hoy en día seríamos incapaces de reconocernos en ellas. Aquel sacrificio no fue en balde. El mayo del 68 francés fue su culminación y, de alguna manera, aunque pensaran que también fue su funeral, el lugar donde se inició una sucesión imparable de cambios, que se sustentaban directamente en muchas de las ideas que desencadenaron el mayo del 68. No tardarían en acabar germinando en las sociedades que surgieron a raíz de aquellos acontecimientos.

Ante lo que se le venía encima, un visionario general De Gaulle, bien adiestrado en Argelia, ya entrenaba a los gendarmes, en sus cuarteles, para dar palos, y no de ciego precisamente, cuando llegase el momento, a la consecuencia intelectual de aquello que tanto había irritado al poder establecido. Sartre, Malle, Genet y compañía aún dormían el sueño del ser y la nada, junto al casino de Atlantic City, madurando lo que estaba por desbordarles, por desbordarnos a todos. Una revolución basada en la rebeldía y en la negación de todo aquello que representara el orden antiguo, estaba a punto de estallar.

Discurso del general De Gaulle el 24 de mayo en la TV francesa

El espíritu Dadá emergía nuevamente y ahora traspasaba las fronteras artísticas para llevarlo hasta la vida misma, hasta la cotidianeidad de estos jóvenes que adquirían un compromiso, casual y nada premeditado, en su manera de hacer y actuar en la vida. Con ese nuevo cuestionar todo y a todos, justo cuando Tzara está a las puertas de la muerte, pareciera que su legado, de alguna manera, quisiera estar vivo. Desde su excesivo grito nihilista Dadá es nada, Tzara y su grupo mostraban su rechazo hacia todo lo ya existente e iniciaban una nueva búsqueda de respuestas, distintas a las anteriores, a través de ese espíritu Dadá, un espíritu que trata, a la vez, de implicar e impactar, básicamente a través del arte en todas sus manifestaciones. A ese arte se ha de llegar, y entender, libremente, con un espíritu creativo completamente desinhibido que conduzca a desarrollarlo de manera espontánea. De alguna manera, es dar un paso más lejos de lo que, primeramente, se intentó con la escritura automática, siendo algunos versos de  Poeta en Nueva YorK, de Federico García Lorca, un buen ejemplo de ese surrealismo irracional y casual, al que tanto se aproxima.

Las nuevas generaciones afloraban con ese ánimo, tal vez más comprometido, y se esforzaban por trasladarlo a cada minuto de su vida. Desde la negación, indagaban buscando siempre algo nuevo y ese algo lo encontraron en la música, en el arte, en la vida, en el amor y en las drogas. No buscaban más que libertad y fue casi lo primero que perdieron. La buscaban denodadamente, a través de unos parámetros diferentes que fueran capaces de acabar con todo el orden anterior. Fue una revolución ruidosa que acabó impregnando todas las sociedades y todas las conciencias. Una revolución que incluso alcanzó a todos aquellos más reacios a renovarse. Su espíritu pervive suavizado y domesticado en las sociedades actuales. Pero antes de asimilar este movimiento cultural, por el camino fueron quedando un reguero de cadáveres, poco exquisitos.

Para 1.968 la brecha generacional abierta era inmensa, tanto en el pensamiento como en las costumbres y, además, iba impregnando y ganando adeptos hasta en la propia burguesía. Todo culminará en aquel mayo del 68, un mayo florido que se convertirá en el cementerio sobre el que reposan las ilusiones perdidas de todos los que se creyeron capaces de romper con todo lo anterior, incluso con violencia, con la irritada violencia de una quimera llena de utópica libertad. Quizá el pensamiento de Sartre refleje el sentir de los tiempos, unos tiempos en los que todo debe cuestionarse para reducirlo a la nada. Es la forma de rebeldía del ser y, a la vez, es la expresión de su relación con la nada. En fin, de alguna manera, los jóvenes de la época son herederos de la angustia del más lánguido de los romanticismos pero, substituyendo su melancolía angustiada, desde la que intuyen al ser, como diría Heidegger, como algo concebido para la muerte, por la vitalidad existencialista que imprimen a su manera de vivir, en todas sus manifestaciones.

A partir del 3 de mayo, se produjeron serios enfrentamientos en París con la policía

Frente a un hombre, inmerso en un destino radicalmente trágico, siempre hay quien intenta liberarle y, en ese sentido lúdico y festivo, los sesenta -su espíritu- se separan de cualquier pensamiento revolucionario anterior.

El mayo del 68 fue una revolución que, a pesar de su teórica derrota, en cuanto a esperanza revolucionaria, salió vencedora en el campo ideológico. De hecho, la sociedad que surgió de las cenizas revolucionarias fue radicalmente distinta; se acabó, como decía al comienzo, con un autoritarismo heredado, tanto en la casa como en la escuela, dando un giro absoluto a todo el proceso educacional. Se acabó con la permisividad pasiva hacia cualquier modo de injusticia, como el racismo, poniendo en liza y al alza valores como el pacifismo y el ecologismo. Se cuestionó un capitalismo feroz y salvaje, capaz de destruir cada vez más a los más desfavorecidos, y se buscaron nuevas vías para conseguir una sociedad más justa y solidaria. Así mismo, se denunció el abuso de autoridad de las propias democracias y el excesivo control, sobre sus ciudadanos, de las mismas, abriéndose un nuevo camino para conseguir vivir en un mundo con mayores libertades y cada vez más alejado de la sociedad orweliana de 1.984. Incluso se comenzó a valorar el medio ambiente como algo que merecía la pena proteger y conservar, al estar en constante peligro por culpa de esa vieja lucha entre progreso y deterioro ambiental.

En la naturaleza la mejor política es ser lo más conservador posible.

                                                                                         Werner-Heisenberg

Pero, sin duda, y con ello quiero concluir, una de las grandes herencias de los sesenta es el papel de la mujer en la sociedad. Por vez primera en la historia lucha decididamente por incorporarse a sus estamentos, demandando las mismas oportunidades que los hombres, luchando por cambiar las viejas leyes que protegían el machismo heredado y exigiendo la igualdad en todos los terrenos. El germen para una nueva mentalidad estaba sembrado. Se podía, por fin, llevar a la vida el sueño que Ibsen expresara, casi cien años antes, en el teatro.

Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino… Nuestra sociedad es masculina y hasta que no entre en ella la mujer no será humana.

                                                                                                      Henrik Ibsen

Antidisturbios franceses en el Barrio Latino de París, el 6 de mayo, reprimen una manifestación estudiantil

El portazo final que da Nora, en la obra Casa de Muñecas, para abandonar un hogar donde ha estado y se ha sentido encarcelada, es el golpe de aldaba más fuerte que se haya dado, y fue en 1.879, para simbolizar el adiós a una sociedad que relega a la mujer a vivir según las normas establecidas por un entorno absolutamente machista.

Como decía un slogan de entonces, los jóvenes dejaron de mirar el dedo para ver lo que señalaba, la luna. Y, mirándola, comenzaron a soñar, a soñar y a creer que era posible derribar arcaicas ideas, arraigadas durante siglos en los entresijos de una sociedad anticuada pero implacable.

En cualquier caso, la sociedad actual es depositaria de aquel espíritu que culminó en aquel mayo del 68 de hace ya más de cincuenta años.

Manifestantes se enfrentan a la policía frente a la librería Joseph Gibert, en el Bulevar Saint Michel, el 6 de mayo de 1968 en París

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8 respuestas a MEMORIA DE UN TIEMPO XII-Juan Francisco Quevedo

  1. guillegalo dijo:

    Francisco. Tan permanente reflexión hacia nosotros, hijos del Siglo XX, hijos de aquella contracultura y ma mayoría de las tendencias contraculturales que nos han revolcado para ser auténticos hijos de nuestro tiempo. Migramos del campo a las ciudades y las hemos visto crecer y complicarse, nuestras creaciones modales las transformaron en productos de la sociedad del consumo que mueven capitales financieros. Todo eso nos lo traes. Buena catedra para buenos tiempos actuales. No es precisamente “que todo cambie para que todo siga igual” pero muchos cambios son atrapados por ese siga igual.

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  2. Magnífico reportaje sobre el mayo que nos marcó. Muchas gracias. Un cordial saludo.

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  3. ¡Qué tiempos! Lo digo sin nostalgia, pero con cariño.

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  4. azurea20 dijo:

    Un año mítico en la Historia. Salud.

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  5. H. Barrero dijo:

    Qué será de aquellos estudiantes del 68?

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  6. Anónimo dijo:

    Qué será de aquellos estudiantes del 68?

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