RAFAEL FOMBELLIDA-MI LADO IZQUIERDO- Juan Francisco Quevedo

RAFAEL FOMBELLIDA

MI LADO IZQUIERDO (EDITORIAL RENACIMIENTO, 2021)

RAFAEL FOMBELLIDA

MI LADO IZQUIERDO (EDITORIAL RENACIMIENTO, 2021)

Hay poetas a los que uno tiene una especial devoción no solo por la pulcritud de su trayectoria sino, y también, por su manera de entender la creación poética. Es el caso de Rafael Fombellida, una de las voces más importantes e interesantes del panorama poético en español.

Su nuevo libro, “Mi lado izquierdo”, una antología poética en edición de Xelo Candel Vila, ha sido publicado por la Editorial Renacimiento. Se presenta con una selección cuidada y precisa de la poesía de Rafael Fombellida que abarca, ni más ni menos, que treinta años de un feliz periplo poético. Un libro imprescindible para los que amamos y conocemos su poesía y un libro perfecto para aquellos que quieran iniciarse en ella.

Artífice de una poesía muy característica y personal, el autor suele partir del desorden más absoluto, lo que el poeta denomina el daimon, esa fuerza que tiende y señala hacia lo oscuro, hacia las tinieblas interiores. Una vez analiza y descifra lo que esconde, con el misterio inherente a su poesía, lo intenta llevar hacia el orden, hacia la claridad.

No me resisto a comparar su poética con el concepto físico de la entropía, una medida del desorden molecular en la que la temperatura, un incremento de la misma, es responsable de provocar un desorden que aumenta proporcionalmente a medida que aumentan los grados y viceversa. Partiendo de ese gran caos que el autor interioriza, a través de una meditación filosófica directa, que refleja y proyecta en la escritura, el poema llega al lector sin grandes ambages ornamentales y avanzando, como si la temperatura fuera decreciendo, hacia su esclarecimiento. Siguiendo con el símil de la entropía, el poeta consigue bajar la temperatura hasta aproximarse a esos cero grados Kelvin en los que el valor físico de este concepto sería cero y el poema una realidad plausible y palpable. Es decir, a lo largo del desarrollo del mismo consigue proporcionar progresivamente algo de luz al lector. De tal manera que se acerca a lo que hasta la fecha es un imposible, lograr una temperatura tan baja-próxima a esos cero grados Kelvin-. Ahí, en ese punto, y fantaseando con la física, de alguna manera se conseguiría la inmortalidad ya que, si se pudiese alcanzar ese valor, el desorden molecular sería cero y la inmortalidad un hecho teórico. En este caso, en el caso de la poesía de Rafael, hablamos de conseguir poemas definitivos, próximos a ese valor. Poemas que ya nunca se volverán a revisar y que quizás alcancen la inmortalidad, aunque no valga para nada. En cualquier caso, podemos afirmar que en su poesía las meditaciones filosóficas van en un sentido aclaratorio, es decir, hacia iluminar el poema con el brillo de esa interiorización del caos.

Nos pueden bastar dos ejemplos para darnos perfecta cuenta de la grandeza del planteamiento poético de Rafael Fombellida.

Violeta profundo es un libro escrito a lo largo de dos años, 2009 y 2010. De un recuerdo amargo, ocurrido en un pequeño instante, surge el poema “Matinal de domingo”. El poeta se escruta y se mira a sí mismo reflejado en el azogue de los muertos familiares que le precedieron. Y lo hace sin dramatismos, con pinceladas de buen humor.

“Yo diseñé la labra de su lápida

y le mandé grabar nombre y dos fechas.

Ya sabes, entre ellas, los días fueron suyos.”

Di, realidad es el libro que precede a “Mi lado izquierdo”. Contiene poemas escritos entre los años 2011 y 2014. El poema “Nadadores” se inicia con una confesión paterna de agotamiento. Ha nadado junto a su hijo y en un momento dado ha tenido que rendirse ante el empuje del joven. Ese cansancio es la metáfora perfecta del relevo generacional familiar. No es una competición deportiva sin más; el poeta va mucho más allá; está asistiendo al crecimiento personal de su vástago en busca del conocimiento. De alguna manera ve en él esa proyección en alza e intuye que, como padre, comienza a ocupar un espacio que sin tardar mucho le corresponderá a él. Y lo hace siempre con una mirada tierna y complaciente hacia el hijo. Un espléndido poema.

“Soy el padre de un hombre, un hombre grave, meditativo, oculto,

que se gobierna con pericia mientras cabe pensar

que su mano, ya enorme, clausurará mis párpados como se sella un

       ataúd de plomo.”               

“Mi lado izquierdo”, de Rafael Fombellida, con una edición clásica e impecable de Editorial Renacimiento, es un libro necesario y una muestra concluyente de un poeta imprescindible.

Juan Francisco Quevedo

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